Salpimentamos los filetes y los enharinamos.
En una cazuela ancha, echamos un buen chorro de aceite y freimos los filetes, pero solo lo justo para que la harina se toste y el pescado se le quite el color rosa.
Se sacan los filetes y se apartan.
En esa misma cacerola, según la tengamos, (ya que al no freir en abundante aceite la harina de los filetes se nos ha pegado un poco, no pasa nada), agregamos un poco más de aceite si hiciese falta y sofreimos la cebolla junto al tomate pelado y troceado muy pequeño.
Una vez terminado echamos el vasito de vino blanco, y el oregano, lo mezclamos bien, dejando que el alcohol evapore, y añadimos agua, una vez que la salsa haya ligado la pasamos por la batidora.
La volvemos a echar a la cacerola, añadiendo los filetes, y si hiciese falta echamos un poco más de agua y rectificamos de sal, dejando cocer como 8-10 minutos aproximadamente y servimos acompañado de un primer plato de verdura o de una guarnición.